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viernes, 2 de marzo de 2012

Metamorfosis.

METAMORFOSIS.

I


                                   e.
                     u.                        v.
-Ser un h.                      o.                  e. por ti
                     t.                         c.
                 i.


desde el punto celular de encuentro donde se fraguan los
deeneís...

-Ser la “O” de los hangares,
la nave nodriza de los cielos subcutáneos 
que parte para surcar un espacio cavernoso 
y acabar absorbido,
después de un corto viaje, por la trompa
de un paquidérmico                  a
                                                      g
                                                      u
                                                      j
                                                      e
                                                      r
                                              negro de alquiler.

Y que acudan al punto de encuentro
del orden de trescientos millones de microorganismos cometariossssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
tan sólo por ser tu abracadábrico huevo de amor.

II


Un cielo negro, plomizo se derrumba.

En la soledad de su laboratorio, el eminente
doctor Eggson ha abierto la caja de Pandora
contra las nubes de hormigón.

El baile ha comenzado:
“Equis” e “y”
danzan en la cava.

 

El señor Mendel teje una quiniela y echa cuentas:

-¿Color de ojos?
-Arco iris.
-¿Personalidad?
-Unknown.
Ciento treinta micras de grosor,
diez millonésimas de gramo de peso...
Si multiplicamos por cuatro mil su longitud,
por dos millones su peso,
finalmente obtendremos “xy” o en su defecto “yy”.Che sarà, sarà.

III


Colonizar tus rojizas playas intestinas,
tus acantilados carnosos,
multiplicarme cada doce horas,
dividirme ,tal vez, clonarme
hasta el infinito
y organizarme junto a las calas para ad-
herirme a ellas como fresco chapapote.
Luego, más tarde, brindar por ti con fino plancton.

Construir bajo el blindaje orgánico,
bombear combustible desde la atalaya azul
y crecer, y expandirse a golpes de lunas
en ramales incipientes, desde el muñón oval,
compartiendo segundos de ozono violáceo que alimenten
uncordónsalomónicocomountornado
s         r        e        t        a       t
     e        p        n       e       n       e
desde el hormigón plúmbeo.

La materia gris se hinchará como un aerostático que se mira el
ombligo
y se liba el pulgar.

Mi autocolonia

diseñará  un sistema de radares
sobre la superficie de los globos de hidrógeno.
De momento, utiliza
walkie                                                                             talkies
para comunicárse-te-me.

IV

 

Al son de la “equis” y de la “y” se desata una discusión


                                                                               T      E:
                                                               E      N
                                               N      D
                               C      E
               A      S
T      R

“Él es el alien intraterrestre y ventral con voluntad de batracio,
está más cerca del monstruo ciclópeo, visto de perfil,
que de la judía pinta de los pucheros;
o del riñón de pollo arrojado al cubo de los desperdicios,
o de la oreja de Van Gogh.
Su sexo se distinguiría desde la bóveda planetaria si se peinara la estratosfera.

V.

Desarrollarme en estructuras superiores,
generar un complejo sistema autónomo
y muy demócrata,
-al ritmo de los yunques y los martillos-.
Lejos, muy lejos del periodo oval,
saborear las mieles de la
Independencia.                                                 -Bon voyage!
Y en Carnavales, disfrazarme de tu esqueleto
hasta implantarme, más allá de los tejidos sintéticos o naturales,
en tu médula;
ser nueva médula.

Y ahora, como Eggson en sus ratos de ocio,
en mi soledad acuática, habito en ti
como los terremotos, como el topo de los huertos.
Emano como los géiseres
con mi traje de vérmix caseoso sobre mi piel de cochinillo
y luzco complementos de lanugo,
encarnado sobre tus playas iniciadoras.

Y que crezca mi peluca lacia de tallos tiernos.

VI.

¡Viva yo y mi Adeene!
¡Por mí, por todos los que piensan como yo
y por mí el primero!
¡Cambio una piel de gorrino
por otra de sebo fino!
¡INDEPENDENCIA!
¡Que nadie se engañe!
Distingo un amanecer
entre mil atardeceres
al otro lado de los cristales, de los velos e, incluso, de los cielos de cemento.
¡Que nadie se engañe!
Cuando llegue la hora, descenderé por el tobogán
de la luz al otro lado del punto de encuentro y
entonces
sabréis del monstruo irracional que hay en mí.

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