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sábado, 30 de junio de 2012

La Pepa. El sueño constitucionalista IX. Levantamiento popular y Organización de las Juntas. Las Guerrillas y el ejército.

EL LEVANTAMIENTO POPULAR.


La presión que ejerció el pueblo movilizó a la gran mayoría de la población que se encontró con la resistencia de las autoridades que en poco tiempo fueron sustituidas gracias a los movimientos insurreccionales por otras instituciones elegidas por la voluntad del pueblo.
El primer paso revolucionario dado por el poder fue el del alcalde de Móstoles cuya proclama fue ésta:


"Señores Justicias de los pueblos a quienes se presentase este oficio, de mí el Alcalde de la villa de Móstoles:
Es notorio que los franceses apostados en las cercanías de Madrid y dentro de la Corte, han tomado la defensa, sobre este pueblo capital y las tropas españolas; por manera que en Madrid está corriendo a esta hora mucha sangre; como Españoles es necesario que muramos por el Rey y por la Patria, armándonos contra unos pérfidos que so color de amistad y alianza nos quieren imponer un pesado yugo, Después de haberse apoderado de la Augusta persona del Rey; procedamos pues, a tomar las activas providencias para escarmentar tanta perfidia, acudiendo al socorro de Madrid y demás pueblos y alentándonos, pues no hay fuerzas que prevalezcan contra quien es leal y valiente, como los Españoles lo son.
Dios guarde a Ustedes muchos años.
Móstoles dos de mayo de mil ochocientos ocho.
Andrés Torrejón
Simón Hernández"

LA ORGANIZACIÓN DE LAS JUNTAS.A partir de este momento, se constituyeron muchas juntas nacidas al amparo de la legalidad y en otros lugares nacieron al alimón entre los antiguos ayuntamientos y las nuevas juntas. Como es de prever, surgieron conflictos entre unas y otros y en ocasiones, fueron las autoridades del antiguo régimen quienes acabaron sustituyendo a la gente del pueblo que inició el movimiento de insurrección.

Las Juntas propusieron la convocatoria de Cortes de manera que en septiembre de 1808, en Aranjuez, se constituyó la Junta Central Administrativa, que se dio el título de Majestad para representar la soberanía de la nación.
La junta no pudo contener el avance napoleónico y acabó desplazándose hasta Cádiz. A pesar de que se opuso a la lucha, de manera que ésta acabó transformándose en lucha de guerrillas y resistencia popular, es cierto que se negó a la rendición que proponía José I en la primavera de 1809, así como el traslado de todas las autoridades a América.
Una vez que la Junta se traslada a la Isla de León, Cádiz, hoy San Fernando, la Junta dio por terminadas sus funciones y designó un Consejo Supremo de Regencia.

Esta fue la primera declaración de la Junta Central a la nación, el 8 de noviembre de 1808:

"Una tiranía de veinte años ejercida por las personas más incapaces ha llevado a la nación al borde mismo de la perdición: el pueblo se había separado de su gobierno con odio y desprecio. Oprimidos y humillados, ignorando su propia fuerza y no hallando protección contra los males del gobierno ni en las instituciones ni en las leyes, el pueblo ha considerado hace poco el dominio extranjero como menos odioso que la funesta tiranía que le consumía. El dominio de una voluntad siempre caprichosa y las más de las veces injusta ha durado demasiado tiempo; demasiado tiempo se ha abusado de la paciencia del pueblo, de su amor al orden y de su generosa lealtad; era ya tiempo de que se llevaran a la práctica leyes útiles para todos. En todos los terrenos es además necesaria una reforma. La Junta constituirá diversas comisiones, cada una de las cuales se ocupará de un determinado departamento y a las que se podrán dirigir todos los escritos referentes a asuntos de gobierno y administración."

LAS GUERRILLAS Y EL EJÉRCITO.

Los sitios fueron, junto con las guerrillas, las formas típicas de resistencia durante la guerra de Independencia. Al evitar la toma de Zaragoza o Gerona, el dominio sobre el Mediterráneo no se consolidó.
Las guerrillas se consolidaron gracias a la participación del pueblo, alejado cada vez más de los asuntos políticos. Su jerarquía es muy reducida, por lo que se configuran como grupos muy homogéneos.
La falta de armamento justifica la táctica empleada por los guerrilleros quines solían despojar a los enemigos de sus armas y vestidos. Además, gran parte de su eficacia estaba en la colaboración prestada por el pueblo y en el conocimiento del terreno.

Mientras los franceses organizaron su ejército en cinco cuerpos bajo el mando supremo de Murat, los españoles eran un ejército regular. La superioridad francesa no estaba en el número sino en su organización en divisiones puesto que ponía en grandes unidades el conjunto de diversos medios necesarios para la marcha y el combate: movilidad, capacidad de concentración y capacidad ofensiva. La fórmula preferida por el mando francés es la columna de asalto, formada por un batallón, un regimiento y, a veces por un brigada, a la que precede y flanquea en el asalto un nutrido cuerpo de tiradores.
Napoleón tenía los cuerpos de su ejército aislados en puntos diversos de la geografía española, pero mantenía la comunicación de Madrid-Vitoria con especial cuidado. Así, marcó como objetivo eliminar los focos de resistencia gracias a su superioridad numérica y la mayor experiencia de sus tropas. Era necesario ocupar todo el país, pero eso diluiría sus fuerzas por toda la geografía. Trató de ganar la guerra en las ciudades y abandonó el campo y las comunicaciones, y eso tuvo consecuencias a corto plazo.
Tras el desastre de Bailén, Napoleón se planteó la ocupación peninsular de acuerdo con la realidad de una guerra nacional.
Como conclusión, podemos afirmar que fue la guerrilla la que causó mayor número de bajas en el ejército francés, más que los ejércitos inglés y español, además del efecto de desgaste que le llevó a concentrar a una gran parte de sus efectivos en España; este frente y el ruso condicionaron totalmente su derrota final.


Anes G. El Antiguo Régimen. Los Borbones.
Artola M. La burguesía revolucionaria.
Aymés J.R. La Guerra de la Independencia en España.
Fontana J. La crisis del Antiguo Régimen. 1808-1833.
García Nieto C. Y otros. Revolución y Reacción V.I.
Lovett G.H. La Guerra de la Independencia y el nacimiento de la España contemporánea.
Marx y Engels. Revolución en España.
Pabón, Comellas, Sosa. Historia contemporánea General.
Sainz de Varanda R. Colección de leyes fundamentales.
Solé Tura y Aja E. Constituciones y periodos constituyentes en España. (1808-1936).
Tuñón de Lara M. La España del siglo XIX.
Vilar P. Historia de España.

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