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sábado, 12 de febrero de 2011

El Tesoro de Sebastián de Covarrubias.

Entre 1492, fecha de la primera Gramática europea de una lengua vulgar, la española de Nebrija, y el Diccionario de Autoridades de la Real Academia Española, 1739, se sitúa el Tesoro de la lengua castellana o española, 1611, obra de Sebastián de Covarrubias.
Si bien, en cuanto a las gramáticas en lengua vulgar, España se adelantó al resto de Europa, no fue éste el caso del diccionario de Covarrubias, llamado como tantos otros en la época, tesoro.
El de Covarrubias es más que un diccionario y menos que una enciclopeida como hoy los entendemos ya que está plagado de comentarios, citas, curiosidades, refranes, etc., de tal suerte que puede leerse sin que resulte árido y no sólo consultarse.
Como ejemplo de lo que digo valga esta muestra:



Definición:
GORRA. Es ornamento de la cabeza, con que andamos en la ciudad o villa, y cuando se ha de hacer visita y estar en alguna congregación pública con traje y hábito decente.
Excursos:
Y cuando se va por la calle, si llueve o hace sol o viento, o mucha frialdad, tomamos sombreros, aunque ya este buen término se va estragando; y no tan solamente seglares, pero aun clérigos traen de ordinario sombreros.
Expresiones compuestas:
Llamaron medias gorras aquellas cuya faldilla caía derecha la mitad, y cubría el pestorejo y las orejas, y con una toquilla que formaba una rosa en medio de la coronilla; y esta era cobertura de letrados y consejeros de los reyes.
Frases hechas:
Ser duro de gorra, esperar a que el otro se la quite primero.
Refranes y dichos:
Para notar a uno de cornudo suelen usar de un término en dialogismo, diciendo uno de la conversación, cuando el cornudo pasa por delante: «Ponte su gorra», y responde el otro: «Más quiero andar en chamorra [trasquilado]».
Derivados:
Gorrón
, gorra grande. [...] En el Andalucía llaman gorrones a los gusanos de seda, que habiendo pasado las comidas y a las dormidas, al tiempo que los demás suelen hilar sus capullos, se están ellos quedos y engorran el desbabar.
Etimologías:
Y hase de advertir que Diego de Urrea dice que gorrón es nombre arábigo, de gurarum, que vale engaño.
Historia:
Los romanos, en tiempo de paz, no traían nada sobre la cabeza; pero los muy regalados, si llovía o hacía mucho sol, echaban una punta de la toga sobre la cabeza, y si topaban en el camino algún personaje a quien se debía hacer cortesía, descubrían la cabeza, que en latín responde aperire caput; y por no entender algunos el modo de llevarla cubierta, tuvieron por cierto que se cubrían con particular cobertura señalada para traer sobre la cabeza. Sin embargo desto, los que eran enfermos della, de modo que les obligase a traerla cubierta (como agora a los que se ponen cofiezuelas y bonetillos) traían una mantellina cuadrada y corta sobre la cabeza en el teatro, porque estaban al sol y al aire y al agua y mal temporal. Les consentían llevar sombreros de falda larga y las umbelas, que eran como quitasol; no embargante que tendían encima sobre cuerdas tirantes unas velas o cielos; pero estas a veces las levantaba el aire y no se podían sustentar y tampoco resistían el gran calor del sol por caniculares. Fuera del teatro no usaban los sombreros, salvo cuando iban camino o habían de salir fuera de poblado.
Citas:
Y porque universalmente todas las criaturas deben reconocimiento a Dios, y el hombre, por natura y gracia habiéndole mejorado en tercio y quinto, entre las demás, ante su acatamiento toda cabeza se descubre y humilla, echando por tierra coronas y tiaras. Esto se nos representa en aquella revelación de San Juan, Apocalypsis, cap. 4: «Et cum darent illa animalia gloriam et honorem et benedictionem [...]».
Metacomentarios del autor:
Desto pudiera traer muchos lugares ['citas'], pero el curioso se los buscará, que me queda mucho camino por andar de aquí a que pueda cumplir con este trabajo que he emprendido. [Y a pesar del "mucho camino por andar" que le quedaba, Covarrubias aún estiró esta entrada, que iba por las mil palabras, en otras seiscientas].
Recuerdos personales:
La gorra es cobertura de cabeza de hombre seglar, y antiguamente los criados de los estudiantes en Salamanca traían capas y gorras, de donde tomaron el nombre de capigorristas; pero como teniendo cursos era tan bueno Pedro como su amo, en el voto algunas veces dan o quitan ellos las cátredas; y por eso el otro opositor en mi tiempo, les captaba la benevolencia por un gracioso rodeo, diciendo: «Los señores mis señores, que sirven a otros señores, mereciendo ser servidos, y yo les soy servidor».

Así que, para conmemorar el cuarto centenario de tan magna obra, propongo que cada uno de nosotros brindemos con palabras, que cada uno elija aquélla que por razones diferentes significa algo para sí mismo, da igual el motivo y embriaguémonos de palabras, ahora que he roto el silencio.



PARA EMPEZAR PROPONGO BRINDAR CON LA PALABRA "LASCA" que en mi casa se empleaba no para referirse al fragmento que se desprende de una piedra, sino con el significado de "loncha" o "trocito de cualquier vianda o alimento que se corta para comerse". Cosas de Extremadura. "Párteme una lasca de chorizo, anda".

4 comentarios:

  1. Voy a continuar el brindis con la palabra "LOZA", que denomina desde el latín (lautia) al ajuar doméstico hecho con barro fino. En mi casa se llamaba loza al ajuar aunque no estuviera hecho de barro y cuando decíamos "hay que lavar la loza" mi cuañado, recién ingresado en la familia, no sabía a qué nos referíamos.

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  2. ¿Una palabra solo? ¡Qué difícil! Yo crecí también oyendo extremeño de una madre de un pueblo cerca de Plasencia. En mi casa no nos atragantábamos sino que nos "añurgábamos", y no teníamos talones, sino "carcañales", mi abuela me llamaba "prenda", y mi madre sigue llevando el papel o cristal para reciclar a los "calambucos".
    Pero aparte de estos regionalismos que otros hablantes de otras regiones no conocen, me resulta sorprendente como profesora de español como lengua extranjera que tenemos palabras o conceptos que no existen en alemán, como la "vergüenza ajena" que tanto sentimos los españoles, o simplemente que distingamos entre un rincón y una esquina, para lo que el alemán y otros idiomas tienen una sola palabra.

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  3. Desde luego, Elena, en mi casa "nos añugábamos" y luego descubrí que el verbo era "añusgarse". AÑUSGARSE me parece una estupenda palabra para brindar con ella sin miedo a atragantarnos.
    Propongo también AÑORAR, que pudiera ser un catalanismo, de "enyorar", de la misma manera que es un lusimo o galleguismo (ahora no caigo)la locución verbal ECHAR DE MENOS. Es curioso que el castellano no tenga un término claro para expresar la añoranza. Bueno, lo tendrá, pero no son estos.

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  4. Huy, ¿cómo que no? Yo llevo años (21 concretamente) expresándolo ;-). Además de la locución "echar de menos" tenemos otras formas o palabras: morriña, nostalgia, echar en falta, extrañar. Nosotros somos más generales, lo que nos da para echar de menos a nuestro padre, al perro o a nuestro país. Los alemanes echan de menos su hogar "Heimweh" ('dolor del hogar'), y a los franceses les duele el país, "mal du pays", y los ingleses están enfermos por su hogar y tienen "homesickness". Pero todos echan de menos sus patria con esos términos. Por eso me encantan la morriña y la nostalgia, muy propias del emigrante y tan generales para expresar el dolor de qué, ¿alma?, ¿corazón? ...

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