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sábado, 19 de enero de 2013

La catedral del mar. Ildefonso Falcones.

La catedral del mar (2006) fue la primera novela del abogado Ildefonso Falcones (Barcelona, 1959).


Se trata de un libro escrito con la intención última de servir de homenaje a la ciudad de Barcelona, ciudad en la que vive y trabaja, pero no lo hace a la Barcelona próspera de hoy, sino a la ciudad que se expandía en pleno siglo XIV hacia el mar. De ahí el título de la novela. La catedral del mar es la Santa María del Mar que fuera levantada por el pueblo de Barcelona, por los pescadores de Barcelona gracias a sus aportaciones económicas.

La acción comienza en 1320 y acaba en 1384; por tanto se desarrolla en el siglo de la expansión de la Corona de Aragón por el Mediterráneo (ya había conquistado las Islas Baleares) y son estos, precisamente, los años en los que se construye el templo.
Sin embargo, el espacio, el tiempo y los personajes cobran un valor simbólico al final de la novela, quizá durante la lectura de la misma uno se da cuenta de que la historia que lee va más allá. La novela pasa de ser un homenaje a Barcelona para ser un homenaje a Cataluña; y qué mejor para homenajear a un pueblo que hablar de sus instituciones, de sus costumbres, de su grandiosa historia, la de su siglo de oro y que el argumento lo protagonicen personajes de la más diversa índole y condición social. Todos los gremios, todos los estamentos y todas las clases sociales tienen cabida en mayor o menor medida en sus más de 650 páginas.
La catedral del mar tuvo un enorme éxito, fue y es un best seller que cuenta la vida de Aranu Estanyol, hijo de un fugitivo que tuvo que abandonar sus propiedades por culpa de los abusos a los que se vieron sometidos él y su mejor por parte del señor feudal en virtud de los Usatges vigentes. Se trasladó del campo donde vivía a la ciudad de Barcelona en donde pasaría desapercibido con su hijo. Éste será el protagonista de la historia en la que con la catedral de fondo y los acontecimientos históricos que se van relatando, de los que la ciudad en su conjunto es partícipe, Arnau vive años de esfuerzo y trabajo hasta que consigue alcanzar en su madurez una estabilidad no exenta de incertidumbre pues siempre planean sobre él las sombras de su pasado y las insidias de quienes quieren hundirlo después de haber triunfado y reconocido por la sociedad barcelonesa.
Los personajes se conocen a través de sus actos y sus diálogos más que a través de las descripciones que el narrador hace de ellos. No gozan de gran profundidad ni matices, responden a un patrón previo que los clasifica casi de modo maniqueo; de esa manera sabemos que son instrumentos de la narración para hacerla avanzar en el tiempo interno de la novela sin que interesen de manera especial sus inquietudes individuales, sino su manera de actuar sobre los acontecimientos.
La novela está estructurada en 60 capítulos que se distribuyen con diferente longitud en cuatro bloques: Siervos de la tierra; Siervos de la nobleza; Siervos de la pasión; Siervos del destino; Nota del autor.
La trama va enlazando la historia y la peripecia de los personajes con habilidad si bien el predominio de los primeros, que a veces aparecen derramados con cierta intención didáctica, van cediendo poco a poco terreno a los segundos. En cualquier caso, la lectura se hace ágil y dinámica ya que, como sucede con la mayoría de los éxitos de ventas, dosifica bastante bien los elementos folletinescos para atrapar al lector con instantes de aventura, sentimentales e incluso patrióticos.
Detrás de la novela, hay un gran trabajo de documentación histórica y, quizá porque a Falcones le parezcan algunos episodios demasiado novelescos, introduce al final esa nota del autor en la que justifica su relato haciendo mención de las fuentes que ha utilizado.
Con todo, la novela está bien escrita y bien trenzada; para los amantes del relato histórico es una buena ocasión para conocer, aunque sea de soslayo, una parte fundamental de la historia de la Corona de Aragón a través del papel principal que jugó Cataluña durante el siglo XIV al extenderse por el Mediterráneo.
Una buena excusa por tanto para leer relajadamente, quizá como hice yo este verano pasado aunque no sé si me interesará tanto su segunda novela, La mano de Fátima, basada en la rebelión de las Alpujarras en Granada durante el siglo XVI. A ver si alguien puede inducirnos a su lectura.

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