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sábado, 26 de enero de 2013

El compromiso de Caspe (1412). Un aniversario para la España de hoy.

El compromiso de Caspe es uno de los acontecimientos históricos que marcó el desarrollo posterior de las coronas de Castilla-León y de Aragón.

No sé por qué tengo la sensación de que para los catalanes en concreto las decisiones que se tomaron en aquel episodio trascendental no son gratas, quizá porque en el devenir de los siglos se hayan relacionado las injusticias cometidas sobre el pueblo catalán con el entroncamiento dinástico de Aragón con la corona de Castilla.

Ha sido una lástima para mí que haya pasado este 2012 sin hacer mención a este hecho, más aún cuando la historia caprichosamente tenía preparada una unión de coronas que ante los últimas iniciativas políticas parece que nos conducirá a la separación, no ya de las mismas, sino de una parte fundamental para España.

Nosotros queremos conmemorar aquél acontecimiento que no ha tenido quizá el eco que debiera: no es la nuestra una nación acostumbrada a recordar su propia historia y quizá en este caso pueda molestar a algunos.

Dice el texto fundamental del acta notarial:

"publicamus quod Parlamenta predicta et subditi ac vassalli Corone Aragonum fidelitatis debitum prestare debent et tenentur illustrissimo ac excellentissimo et potentissimo principi et domino: domino Ferdinando, infanti Castelle, et ipsum dominum Ferdinandum in eorum verum regem et dominum habere tenentur et debent".

Lo cual quiere decir:

"publicamos que los parlamentos nombrados y los súbditos y vasallos de la Corona de Aragón deben y están obligados a prestar fidelidad al ilustrísimo, excelentísimo y potentísimo príncipe y señor don Fernando, infante de Castilla, y que al mismo don Fernando deben y están obligados a tener y reconocer como su verdadero rey y señor".

Los parlamentos nombrados y los súbditos y vasallos de la Corona de Aragón son los de Aragón, Valencia y Cataluña que lo hacía también en nombre del reino de Mallorca. Hubo tres representantes por cada reino y la decisión debía ser unánime y acordada por todos después de que al menos 6 de los representantes hubiesen votado a favor de un pretendiente. Es verdad que cada territorio debía elegir a los que serían sus compromisarios y que fue en Valencia donde hubo mayores problemas para designarlos debido a algunas disensiones internas. Fue en Alcañiz, lugar cercano a las fronteras de los tres territorios donde se reunieron para acordar las condiciones en las que debería ser elegido el nuevo monarca y así, posteriormente, en Calpe se acordó que fuera Fernando de Antequera el que ostentara la corona.

Se ha hablado sobre el resultado de las deliberaciones, dicen que fueron 3 votos a favor por parte de Aragón, 2 por parte de Valencia y 1 por parte de Cataluña. Se cumplía la condición de que al menos recibiera un voto de cada uno de los reinos y así fue (creo que no hay pruebas de que fuera ese el reparto de votos por), pero fuera cual fuera, todos los compromisarios tornaron a sus respectivos parlamentos con la aceptación plena del compromiso que habían adquirido aunque alguno de sus respectivos no hubiera votado a favor y aunque fueran los de su reino los que menor apoyo dieran. En realidad, era Fernando el candidato que mayor consanguinidad y parentesco tenía por vía materna con la línea sucesoria que acabó en Martín I, el Humano y, finalmente, fue el elegido.

Si hubo presiones por parte de alguno de los pretendientes no lo vamos a negar; así fue, pero todos aceptaron de buen grado el resultado y nada de lo que sucediera posteriormente afectó negativamente a ninguno de los territorios de Aragón que con Alfonso V se expandiría por Nápoles a pesar de que la Corona entraba en una crisis ponía a Castilla en una situación de liderazgo.

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