De qué sirve, decidme,
la nostalgia, añorar la incertidumbre
de los sueños, volcar
en la ilusión entera
el alma. De qué sirve el desengaño.
De qué sirven las páginas
proscritas sobre un lecho sin simiente,
las promesas, de qué
sirven; y esta inquietud,
y esta vacuidad, y tanta esperanza.
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martes, 22 de mayo de 2012
martes, 15 de mayo de 2012
Ausencia (y olvido)
Déjame
decirte, amor, una vez más,
ahora
que el tiempo y la distancia
se
erigen como única certidumbre
sobre
la angustia,
ahora
que se tambalean los cimientos
de
la costumbre,
cuando
todo parece ajeno
y
mi voz está perdida,
déjame
decirte que te amo.
Déjame
contarte que el tiempo y la distancia
contienen
el solar de este crepúsculo,
que
las horas se alimentan con esquelas
de
esperanza y amanece indiferente el nuevo día
tras
un día y otro día
fragmentado
en el recuerdo,
déjame
decirte, susurrarte, callarte
que
soy sueño en el olvido,
sin
tiempo ni distancia.
miércoles, 21 de marzo de 2012
Ausencia.
Las horas transcurren indiferentes,
pasan inadvertidas
entre esta sucesión desordenada
de instantes lapidados,
esta maraña, este devaneo
de anhelos anclados a una esperanza
incierta. No ha lugar para el sediento
donde las sombras perfilan su memoria
como un grito ante el abismo del olvido,
no ha lugar si todo está ya listo para sentencia.
Un pálpito de formas
incorpóreas, sin identidad,
exhibe su lamento obsceno,
diluye en círculos sus átomos de luz.
Y replican, y apelan,
sacuden, golpean
sus cónicos vórtices.
Qué quieren,
qué esperan,
qué reclaman
sino el vértigo y la pena,
el desgarro y la angustia.
pasan inadvertidas
entre esta sucesión desordenada
de instantes lapidados,
esta maraña, este devaneo
de anhelos anclados a una esperanza
incierta. No ha lugar para el sediento
donde las sombras perfilan su memoria
como un grito ante el abismo del olvido,
no ha lugar si todo está ya listo para sentencia.
Un pálpito de formas
incorpóreas, sin identidad,
exhibe su lamento obsceno,
diluye en círculos sus átomos de luz.
Y replican, y apelan,
sacuden, golpean
sus cónicos vórtices.
Qué quieren,
qué esperan,
qué reclaman
sino el vértigo y la pena,
el desgarro y la angustia.
domingo, 20 de febrero de 2011
Poema II.
Si llegado el momento
decidieras marcharte, alejarte
del espacio común
que compartimos, o si
acaso prefirieras el cobijo
de otros labios que digan
tu nombre, desligados del hastío,
del tedio y la costumbre;
si quisieras huir,
escapar de los ritos cotidianos,
mi voz enmudecida
sería como el viento, ceñiría
tu cintura de acrósticos
besos, sería música,
el acorde que anida en el recuerdo.
Acorde de un allegro, ma non troppo.
Sólo por ti, en silencio.
decidieras marcharte, alejarte
del espacio común
que compartimos, o si
acaso prefirieras el cobijo
de otros labios que digan
tu nombre, desligados del hastío,
del tedio y la costumbre;
si quisieras huir,
escapar de los ritos cotidianos,
mi voz enmudecida
sería como el viento, ceñiría
tu cintura de acrósticos
besos, sería música,
el acorde que anida en el recuerdo.
Acorde de un allegro, ma non troppo.
Sólo por ti, en silencio.
lunes, 10 de enero de 2011
Poema I.
Para entender tu nombre,
evadido por caminos inciertos,
huido entre las sendas
del conocimiento -dentro de mí-
no necesito más que la intuición.
Y cuando te reveles
indefectiblemente
completa en cuerpo y sangre,
tu imagen quedará
sellada en el recuerdo.
evadido por caminos inciertos,
huido entre las sendas
del conocimiento -dentro de mí-
no necesito más que la intuición.
Y cuando te reveles
indefectiblemente
completa en cuerpo y sangre,
tu imagen quedará
sellada en el recuerdo.
miércoles, 5 de enero de 2011
Poema introductorio.
El transcurso del tiempo no marchita
tu nombre ni lo eclipsa, lo mantiene
secreto, lo atesora; pero yo
no sé si te conozco.
Mis labios no te asían como antes,
ya no te perfilaban. Tu expresión,
las cadencias de tu voz, tu sustancia,
no me pertenecían.
La esencia de tu cuerpo, tu simiente,
el tiempo no las cambia, permanecen
por siempre inalterables.
Y sin embargo, busco en mi consciencia
la forma de atraparte, poseerte,
pronunciarte o callarte.
tu nombre ni lo eclipsa, lo mantiene
secreto, lo atesora; pero yo
no sé si te conozco.
Mis labios no te asían como antes,
ya no te perfilaban. Tu expresión,
las cadencias de tu voz, tu sustancia,
no me pertenecían.
La esencia de tu cuerpo, tu simiente,
el tiempo no las cambia, permanecen
por siempre inalterables.
Y sin embargo, busco en mi consciencia
la forma de atraparte, poseerte,
pronunciarte o callarte.
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