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lunes, 25 de febrero de 2013

Privilegios y derechos.

Hace días, una compañera me envió esta carta que pertenece a otra colega que la escribió con la intención de dejar patente que nuestro trabajo, el de la enseñanza, no es un chollo como se deja caer en algunas conversaciones triviales que manifiestan poca sensibilidad ante la actual situación de la cosa pública y que encarnan algunos prejuicios mal fundados.
En todo caso, nuestro trabajo es un trabajo como otro cualquiera,que tiene su especificidad, una tarea que ha ido cayendo quizá en el descrédito barato y gratuito desde el desconocimiento de gran parte de la sociedad. Pero no es un privilegio adquirido. Que nos sintamos privilegiados deviene de poder ejercer una profesión querida y deseada.
Todo sistema es mejorable, desde luego; algunos políticos han ido imponiendo consecutivamente sus reformas sin contar con la opinión de los que trabajamos con nuestro conocimiento y nuestra vocación (sanidad y educación son trabajos vocacionales). Se pueden cuestionar muchas cosas y se puede criticar la eficacia de los ministerios de manera constructiva con la idea de mejorar sus resultados, su eficacia y su proyección en la sociedad. Demasiadas leyes en tan poco tiempo y pocos acuerdos de Estado que prueban la escasa voluntad de nuestros políticos por llegar al bien común, demasiados intereses partidistas por parte de algunos privilegiados que recortan derechos que nos pertenecen a todos.
Como la carta me parece interesante y se redactó con el fin de que se divulgara, he creído oportuno publicarla en este humilde blog para quien pueda interesar. Es ésta:

POR LA DIGNIDAD DEL DOCENTE



........DERECHOS, QUE NO PRIVILEGIOS

Texto original: Ana, profesora de instituto.

Según el Diccionario de uso del español de María Moliner,Privilegio es la  excepción de una obligación, o posibilidad de hacer o tener algo que a los demás les está prohibido o vedado, que tiene una persona por una  circunstancia propia o por concesión de un superior. Por el contrario Derecho es la circunstancia de poder exigir una cosa porque es justa.
Soy funcionaria, me dedico a la docencia y trabajo en un instituto de educación secundaria, en este país. Y no, yo no tengo privilegios. El sueldo que cobro es un derecho que me gano honradamente con mi trabajo. Está regulado por un convenio en el que participan y firman todas las partes interesadas. Es transparente, cualquier ciudadano puede saber lo que cobro.
Hacienda conoce perfectamente mis ingresos, en mi declaración no cabe el  fraude ni la picaresca. Mis ahorros, pocos, están en entidades bancarias completamente controladas por el estado, y no en paraísos fiscales. Me levanto todas las mañanas a las seis y media para ir a trabajar. Cuando regreso estoy cansada, porque, aunque no lo parezca, este oficio es agotador. Diariamente doy cuenta de mi trabajo primero a mis alumnos y por supuesto a sus padres, luego a mi director y si es preciso al inspector de mi zona, porque yo sí tengo jefes. 
Obtuve mi puesto de trabajo aprobando una oposición, que por si alguien no lo sabe, es una prueba muy dura, y no hubo "enchufismos" de ninguna clase.
Si tengo que ir a trabajar en coche, el vehículo es propio y pago la gasolina, yo no tengo coche oficial ni chófer. Si he de quedarme a comer, me pago la comida, yo no cobro dietas. El café y el almuerzo corren por mi cuenta, y hasta los bolígrafos rojos que gasto para corregir los ejercicios de mis alumnos, los compro con mi dinero. Los libros de texto y de lectura que necesito para trabajar, de momento, nos los ceden, gratuitamente las editoriales, tampoco les cuestan un euro a la Administración. 
No , yo no tengo privilegios. Alguien podría pensar que disfruto de un mes de vacaciones más que el resto de mortales, porque los alumnos están de vacaciones. Pero mi trabajo no sólo se desarrolla en las horas que imparto mi materia, cada hora de clase hay que prepararla para el grupo en cuestión, sobre unas programaciones que elaboramos previamente, y nada de eso se hace en el aula; después queda la revisión y el análisis y la tarea de corregir el trabajo de cada alumno; durante el curso escolar trabajo prácticamente todos los domingos, y cuando no trabajo en domingo es porque lo he hecho en sábado. Si cuentan todos estos días, verán que suman más de 31, que son los que tiene el mes de julio, en que, por cierto, los más de nosotros los dedicamos a formación y preparación de materiales para el nuevo curso. 
Cuando llevo a mis alumnos de excursión o de viaje, les dedico las 24 horas, dejando a mis hijos y a mi familia. No, yo no tengo privilegios. Y sin embargo me siento privilegiada. Sí, me siento
privilegiada porque considero que mi trabajo es muy importante y valioso y realizo un servicio social. Me siento privilegiada cuando veo crecer y madurar a mis alumnos, los veo superar sus dificultades y aprender, y yo estoy ahí ayudándoles, aunque solo sea un poquito. Me siento privilegiada cuando mis alumnos me saludan por la calle, casi siempre con una sonrisa y cuando hablo con sus padres con la cordialidad propia de quienes comparten objetivos. Me siento privilegiada cuando encuentro a antiguos alumnos y me hablan de sus vidas, de sus éxitos y sus proyectos. Y sobre todo me siento privilegiada porque trabajo rodeada de extraordinarios profesionales que se dejan la piel día a día para llevar a buen puerto esta nave que la Administración se empeña en hacer zozobrar. 
Sí, estos son mis privilegios, pero puedo asegurarles que no le cuestan ni un euro al contribuyente.
Con todo, no crean que quiero ponerme medallas, nada más lejos. En el fondo me siento como el siervo inútil del Evangelio, al fin y al cabo solo cumplo con mis obligaciones. Pero es importante no confundir derechos con privilegios.
Los recortes en Sanidad y Educación, son recortes en derechos y no en privilegios. Que no os confundan. No veáis enemigos donde hay amigos, ni verdugos donde hay víctimas como vosotros.

Confundir es un arma del poder para camuflar al verdadero culpable. Con todo lo que está cayendo sobre los docentes, lo que más me duele no es la pérdida de poder adquisitivo, sino el menoscabo moral al que se nos está sometiendo. Solo pido a la sociedad, respeto. A los políticos, honestidad, porque muchos han olvidado el significado de esa palabra, si es que lo conocieron alguna vez. También les pido valentía, porque pisotear al débil es de cobardes. Los culpables de esta crisis son mucho más poderosos que nosotros y sí tienen privilegios, que lo paguen ellos.


domingo, 2 de diciembre de 2012

Seny i rauxa.

Las elecciones catalanas del pasado domingo 25 de noviembre arrojan un resultado sorprendente, pero inquietante para todos a pesar de que las lecturas que se desprendan en uno y otro sentido puedan conducirnos a la euforia, a la prudencia o la tranquilidad; a pesar de que para algunos puedan satisfacer las expectativas previas y para otros sean un fracaso; a pesar de que algunos las lean en clave de castigo y otros sigan vislumbrando una esperanza.
La radicalización del parlamento catalán tras estas elecciones es evidente dado que de los 14 escaños independentistas que sumaban ERC más la pantomima de Laporta hemos pasado a los 74 que suman los republicanos, CiU y el nuevo partido que se incorpora al Parlament. Esta lectura puede conducirnos a pensar que Cataluña está plenamente inclinada hacia la independencia. Sin embargo, estos tres mismos partidos sumaban 76 escaños antes de que CiU se dejara llevar por la pataleta, la aventura y el mesianismo.
La llamada opción soberanista, incluyendo a Iniciativa per Catalunya, alcanzaría los 87 diputados que les acercaría a los 90, es decir a los dos tercios del Parlament; que cada cual haga su propia valoración a partir de los resultados.
Desde los Juegos Olímpicos de 1992, Cataluña no había estado en el panorama mundial tan presente como ahora; si se trataba de ganar protagonismo, ya se ha conseguido. Si se trataba de generar inestabilidad e incertidumbre, la duda sigue flotando en el aire. No hay medio de comunicación que no se haya hecho eco de los resultados electorales de Cataluña y, por su puesto, como aquí, hay opiniones para todos los gustos. De lo que no cabe duda es de que a Artur Mas y a los Odiseos de Convergència el viaje les ha resultado un fiasco,  de momento. Creyeron que podrían capitalizar la movilización de la Diada en su propio nombre y lo que han conseguido ha sido levantar de sus asientos a los catalanes para enviar un mensaje clarito y muy democrático: "quizá la independencia nos seduzca, pero no queremos ir contigo de la mano".
Está claro que Convergència reúne una gran mayoría a su favor, pero se ha olvidado de que para defender la independencia hay ya otras opciones, de izquierdas, por cierto, así que Convergència se ha convertido en el peor enemigo de sí mismo y en el mejor aliado de Esquerra que recoge los votos de los convergentes que, alentados por el independentismo, ven en Junquera un candidato más auténtico, sobre todo ahora que ha moderado el discurso. No sabemos, casi lo intuimos, lo que opinará el sector de Unió Democràtica de Catalunya, la otra cara de CiU; lo que resulta evidente en que frente al "seny" de Duran i Lleida, Mas ha fracasado, de momento, con su impulsiva "rauxa". ¿Recuerdan aquella candidatura de Miquel  Roca al gobierno de España? Eran otros tiempos.
Por su parte, los republicanos de Esquerra tienen razones para sentirse fuertes y árbitros de una situación en la que podrán poner condiciones y culpabilizar al gobierno resultante de incumplir sus compromisos o de tomar medidas antisociales.
Ahora toca realizar nuevos recortes para sanear el estado de banca rota de las arcas catalanas. Mal momento para enarbolar la bandera del soberanismo cuando lo razonable hubiera sido sentar las bases de la colaboración con el gobierno de España para salvar las naves, pero el recurso de huir culpabilizando a Madrid de incumplir con sus pagos cuando el estado está tratando de sobrevivir al naufragio colectivo nadando contra corriente es todo un ejercicio de irresponsabilidad y efectismo electoral cuyos resultados han sido, contra pronóstico, un varapalo para los anfitriones de este desaguisado.
Siguiendo por el arco electoral, los socialistas caminan de debacle en debacle, aparentemente sin rumbo, zozobrando en las aguas de la indeterminación, que es en lo que parece que se ha convertido el recurso del federalismo. Y el Partido Popular confirma una vez más que sus votantes no están dispuestos a callarse ante la rabieta de Mas que les dejaría desterrados en su propia patria. Claro que los votos socialistas no los ha recogido el PP  sino más bien Ciutadans, el partido que a nuestro juicio demuestra ser el más honesto y comprometido con los catalanes y el que más ha entendido cuál debe ser el papel de Cataluña en la actual coyuntura. Políticos como estos hacen falta en momentos de dificultad, personas que apuestan por el bien común y no por los intereses partidistas.
Los candidatos de Iniciativa per Catalunya, por su parte, están contentos. Han aumentado la confianza de una parte del electorado y no tendrán ningún problema en apoyar los referendos que hagan falta con tal de seguir siendo la vanguardia del senderismo, la comuna y la acampada libre. Estos apátridas, cuyo discurso social es plausible, no tendrán inconveniente en reconvertirse al nacionalismo, con tal de ser coherentes con su discurso libertario, eso sí, coyunturalmente catalanista frente a un españolismo pasado de moda.
Para terminar el recorrido por los diferentes partidos concurrentes con representación parlamentaria no damos la bienvenida a C.U.P, siglas que significan lo mismo que Herri Batasuna, el partido de extrema izquierda auspiciado por Arnaldo Otegi. Se trata de un grupo de nostálgicos de Terra Lliure, simpatizantes con cualquier nación oprimida del mundo, que parecen tomar el relevo de Cataluña Sí.
La lectura de los votos ofrece otra perspectiva: CiU representa sólo a un tercio escaso del electorado y registra una pérdida de 100.000 votos, pero Esquerra lo duplica con creces. El PSC sólo pierde 50.000 y el PP aumenta en casi 100.000. Iniciativa aumenta 125.000 votos y Ciutadans, 170.000. Por último, CUP recoge 126.000 votos. Un panorama balcanizado, sin duda. Los independentistas, incluimos a los neófitos de CiU  no alcanzan el 50% de los votos escrutados. Claro que, podemos incluir a Iniciativa que, al menos, se muestra partidario del referéndum.
Como puede comprobarse, las lecturas que se hagan de estas elecciones anticipadas nunca serán totalmente coincidentes y parece evidente que si se quiere comer del plato del independentismo, de la autodeterminación, del derecho a decidir o del soberanismo, no se sabe bien qué es lo que se quiere guisar, en la cocina del nuevo gobierno tendrán que ser muy ingeniosos para elaborar una receta que ligue la carne y el pescado en un mismo plato.
Colores los hay para todos los gustos. En los estados federales de mayor prestigio, véase los Estados Unidos o Alemania, o en los confederales como Suiza, ni siquiera está contemplado el derecho a la autodeterminación o a la secesión, pero se pretende que España, que funciona como un estado federal en la práctica, autorice de repente que una parte de su territorio haga lo que le parezca con las leyes. Que Gran Bretaña o Canadá lo permitan quizá se deba a que son otros países con otra historia y otra ordenación que no es la nuestra.
En términos domésticos, se suele expresar el símil de que esto es como un divorcio en el que una de las partes quiere separarse y, como es natural, el divorcio se produce e incluso los excónyuges pueden seguir manteniendo buenas relaciones. Entonces, es evidente que cualquiera de los dos puede decidir que quiere la separación o el divorcio. Cataluña sería más partidaria de la separación. Sin embargo, también se puede comparar la actual situación política con la del enfermo al que le van a extirpar un brazo o una pierna; ¿no habrá que consultar al paciente antes de extirpar el miembro si da su autorización para que se proceda a la amputación? Me parece que sí.
La consulta electoral podría interpretarse en clave de referéndum sin que fuera necesario llegar a la ilegalidad de convocarlo. No habría que forzar más las cosas si existiera voluntad por parte de todos de solucionar el conflicto y pensar en los problemas reales de los ciudadanos. Lo que pasa en Cataluña, desde diez años para acá, es que los políticos catalanes están, consciente o inconscientemente sumergidos en una campaña antiespañolista que parte de la queja continua y camina por la senda del constante agravio comparativo en lo que se refiere a la intervención del Estado en política de infraestructuras, por ejemplo, y actualmente, con la llegada de la crisis, en temas de fiscalidad.
Quizá ha llegado la hora de poner fin a la inmovilidad de las estructuras del Estado, la hora de preguntarnos todos los españoles si compartimos nuestro actual ordenamiento pensando en el beneficio común. Ahora que los organismos de gobierno se simplifican para limitar el gasto, podría ser el momento de entrar en el debate sobre el modelo territorial con el fin de limar asperezas, de acercar posiciones, pero falta valentía y determinación para hacerlo. La constitución está madura, muchas cosas han cambiado desde 1978, ¿por qué no habríamos de proponer ciertos cambios en el seno del diálogo?
En cualquier caso, el Partido Popular, que representa en España una gran mayoría, guste o no guste, una mayoría superior numéricamente a la que representa CiU en Cataluña, no es el interlocutor más adecuado para liderar este debate. Convergència, por su parte, no tiene la honestidad para reconocer su error ni la voluntad para entrar en ese debate en estos momentos.
Se requiere, por tanto, un ejercicio de voluntad por parte de la clase política para estar a la altura de las circunstancias. Cumplir con la ley y hacerla cumplir no va a eliminar el problema; saltársela, tampoco. Lo único que se conseguiría sería incrementar la distancia entre el resto de España y una parte de Cataluña. La constitución puede cambiarse, pero no por la conveniencia de una minoría, sino por el acuerdo de todos los interesados. El actual modelo de Estado no es tampoco inamovible y quizá en la actual coyuntura de recortes ésta sea la asignatura pendiente, la que tiene mayor alcance y la que nos convenga a todos, no a los partidos, sino a los ciudadanos.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Sarna con gusto no pica.

Una vez más la fiesta de la democracia ha sido un éxito. Sus ritos se han desarrollado de acuerdo con lo establecido en una jornada otoñal, muy nubosa y en oscasiones lluviosa. Es verdad que la participación ha descendido un poco con respecto a las últimas elecciones generales, pero ha de decirse que, a pesar de todo, ha sido alta.
Una vez más, la procesión de ciudadanos recuperaba con pausado ritmo la senda de las urnas a la hora del aperitivo, conscientes de la trascendencia del acto.
Acuciados por el paro y por la crisis financiera, la que ha tenido siempre la sufrida clase media, los españoles sabían que había llegado el momento de cambiar, quizá para que todo siguiera igual, pero, al menos, con la seguridad de que el gobierno electo nos iba a dar leña avisando, aunque de manera timorata, de sus intenciones; lo cual es de agradecer.
Así que hemos expulsado a un gobierno que negó la crisis desde el inicio de su legislatura, a un gobierno que rectificó una y otra vez hasta la enésima intentona por no renegar de sus principios mientras renegaba de sus principios, a un gobierno que tuvo que traicionarse a sí mismo y a sus electores en virtud de los dictados del capital y ahora elegimos a otro que avisa de que saldremos de la crisis a base de recortes, caiga quien caiga. ¿No quieres caldo? Pues toma dos tazas.
Y es que, mientras las agencias de calificación se despachan a gusto y Merkel, acompañada de su perrito faldero, nos dan lecciones de cómo proteger sus legítimos intereses, los PIIGS de Europa (y pongo dos íes por no olvidarme de la macarrónica Italia), nos debatimos entre utilizar la tijera, la podadera o directamente la guadaña. Nos movemos en un espacio poblado de cuchillas afiladas mientras vemos aumentar o descender la prima de riesgo por encima o por debajo de los 400 puntos básicos.
Que dónde está Rajoy, nos preguntamos todos. Trabajando, por supuesto, no es para menos, porque quiero creer que no estará afilando las hojas de la resplandeciente cizalla que con tanto celo oculta. A lo peor se ha cercenado la lengua con su filo.
No quiero pensar tampoco que el nuevo presidente tenga miedo a afrontar el reto que le ha deparado la coyuntura inter-nacional, aunque no hay que descartar el hecho de que considere quizá que haya llegado él para hacer bueno a Zapatero. El tiempo pondrá en su sitio a tan denostado presidente.
Si el mundo se debate entre la tala incontrolada de los progresos del estado de bienestar y la búsqueda desesperada de los brotes verdes, los españoles ya hemos decidido que queremos una España azul, y que nos va la marcha, que de eso entendemos bastante, pero luego, cuando empiecen a caer la sanidad y la educación públicas, cuando los sueldos se reduzcan, cuando los beneficios sociales pasen a ser un privilegio inasumible, espero que aquéllos que esconden su voto, como Mariano sus intenciones, no me calienten las orejas con su queja plañidera.
Otra cosa bien diferente será que empecemos a pensar que hay otras opciones más allá del maniqueo PP-PSOE y que los españoles nos concienciemos de que nos merecemos otra democracia más representativa y menos mentirosa, y que más allá de los Ayuntamientos y las Comunidades Autónomas debe existir un Estado que ejerza como tal. Necesitamos la renovación del Estado. Comencemos por adelgazar las instituciones y a los burócratas y preservemos en la medida de lo posible la republica.

sábado, 8 de octubre de 2011

La educación finlandesa.

De todos es conocida la calidad de la educación pública en Finlandia y en ocasiones, si no hay nada mejor que hacer, dado que existe en España la afición de compararnos con otras realidades europeas, por qué no plantearnos cuáles son los secretos de tan loable sistema y cuáles las causas de que en España no levantemos cabeza.
Digo la educación finlandesa, puntera en Europa, como podríamos compararnos con la alemana o con la de nuestra tan imitada y admirada nación francesa. Aceptemos el reto de mirar tan alto (por lo de ocupar el número uno o dos del ranquin como por lo de estar al Norte) tomando como modelo de reflexión la que aporta la Señora Mullor en el artículo cuyo enlace dejo al final. Interesante artículo, por cierto, que derrama por sus poros un tufillo neoliberal y prejuicioso que da que pensar.
¿Pueden compararse dos países con sociedades tan diferentes entre sí, con sistemas educativos tan diferentes? No creo, pero no está mal que nos planteemos si podemos mejorar en algo. La respuesta sería: sí, podemos, yes, we can.
Podríamos empezar, de entrada, por cambiar a nuestros políticos, a nuestros Ministros de Educación, a los equipos de asesores (pedagogos también, por favor) que tanto se preocupan por cambiar las leyes en educación, movidos por intereses políticos y partidistas más que por ofrecer un respusta definitiva. ¿Para cuándo un consenso en educación en España?
A lo mejor, se me ocurre, gran parte del dinero destinado a educación se pierde en financiar un conjunto de parches poco afinados entre sí en vez de dedicarlos a la formación integral de los alumnos, y, a lo mejor, carecemos de una eficiente coordinación pedagógica y de un sistema que conecte la formación con la proyección laboral; aquí no vamos a hablar de la necesidad de reformar el mercado laboral y el sistema productivo. ¿Para cuándo un consenso en la reforma del mercado de trabajo y en la reconversión del sistema productivo?
Todo es mejorable. Los profesores podrían tener una mejor formación pedagógica, pero nuestros profesores no son peores que los finlandeses. Sencillamente, cuentan con una realidad social muy diferente. Han pasado por tribunales de oposición y hacen lo que pueden. Son funcionarios, hacen cumplir la ley, la ley que les limita y obliga a hacer y deshacer en una sociedad en la que no están suficientemente valorados o reconocidos.
No se trata de que cuenten con más privilegios, ni de que trabajen poco, ni de que se les pague más. Se trata de abordar la cuestión en todas sus variables con valentía y determinación, de apostar por la enseñanza pública de verdad y no de minarla cada vez más en beneficio de un sistema concertado o privado.
Es evidente que se puede mejorar.

http://ideasyanalisis.wordpress.com/2011/10/04/188/

viernes, 23 de septiembre de 2011

Trabajar dos horas más.

No pensaba escribir en este blog nada que tuviera relación con el conflicto entre los profesores de Secundaria y la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid. Sin embargo, hoy, cuando he ido a recoger a mis hijos a las tres de la tarde, me he topado con uno de los padres del colegio con el que he mantenido una encendida conversación en torno a las razones por las que hacer huelga o no.
Primero manifiesta que ha hecho huelga, pero que la incidencia en su centro de la huelga el segundo día había sido menor, cosa normal, aunque depende de las zonas dentro de la Comunidad, ya que, por ejemplo, en mi instituto, en Tres Cantos ha sido al revés, y eso, teniendo en cuenta que el Pintor Antonio López registra siempre índices muy bajos. El martes los datos fueron de 29 profesores en huelga y el miércoles de 37 en un claustro de 57.
Este padre, profesor de Religión, manifiesta a continuación que tiene dudas sobre el sentido de la huelga. Le pregunto que por qué y contesta que en su centro no se ha notado en absoluto esa serie de recortes que sí son evidentes en la gran mayoría de centros de Madrid aunque él lo ignore. Le explico, por ejemplo, que si haces un desdoble de dos grupos en una asignatura, necesitarás tres profesores que la impartan y que si no haces un desdoble, tan sólo necesitas dos. O sea, que un desdoble es bueno porque con dos grupos a 30 alumnos cada uno sacas tres a 20 y así, la cosa cambia pues favoreces la atención a los alumnos.
Pero en su centro esto no ha ocurrido. No voy a dudarlo, debe de ser un centro con mucha mano para manterner condiciones aceptables que otros centros no han sido capaces quizá porque simplemente se han tenido que tragar las rectrictivas instrucciones dictadas en julio para el comienzo de curso.
Le comento, entre otras cosas, que si me aprietan las tuercas, a lo mejor no voy a estar muy dispuesto a hacer extraescolares pues son horas que hago sin que me las paguen convenientemente; me refiero a que me dan una dieta para un bocadillo, pero no me pagan esas horas extras en las que estoy al cuidado de los alumnos. Entonces me espeta que no confunda a los padres con esos argumentos porque siempre hemos hecho extraescolares, que es verdad que no están pagadas y que los alumnos y los padres no tienen que sufrir las consecuencias. Vamos, que mezclar las extraescolares con lo que está pasando no es ético. Pero digo yo, que, si bien es algo que hago por amor a mi trabajo, estoy en mi derecho a no echar más horas si se me aprietan las tuercas. A lo mejor este padre, profesor de Religión, no sabe que para realizar un intercambio con Francia hay que realizar un montón de gestiones que habitualmente has de realizar fuera de tus horas de trabajo, horas que ahora debo emplear a la docencia y que antes podía cubrirlas con la preparación de las clases u otro tipo de actividad complementaria.
Y es verdad, qué culpa tienen ellos. Yo dispongo de menos tiempo para preparar mis actividades en mi centro de trabajo, pero no tienen que pagar las consecuencias los demás. Así que lo que voy a hacer a partir de ahora es entusiasmarme aún más con mi trabajo, pero fuera de mis horas de trabajo más de lo que ya lo hago.
Como no salíamos de ahí y la discusión se trababa, me suelta que montar todo esto por dos horas lectivas más no es serio y le contesto que a lo mejor él tiene dudas de si hacer dos días de huelga y perder 100€ cada día no trabajado, pero yo no, y desde luego, YO NO HAGO HUELGA POR DOS HORAS LECTIVAS MÁS, lo hago porque en julio del año pasado nos dictaron un cupo a partir del cual teníamos que asumir 5 profesores menos; lo hago porque este años tenemos que hacer lo mismo con 7 profesores menos y el mismo número de alumnos. Total: 12 profesores menos.
Claro, esto no es un recorte, sino un sutil recorte. El dinero será el mismo, que lo dudo, pero además, ese recorte de profesores es mayor si asumimos 20 horas lectivas. Menos profesores implica que habrá menos asignaturas optativas, menos desdobles, menos clases de refuerzo, menos posibilidad de atender a alumnos de integración o de compensatoria, menor posibilidad de atender al 90% de la inmigración que la concertada y privada no quiere atender, menor posibilidad de hacer desdobles para laboratorios y prácticas (mete a 30 alumnos en un laboratorio o taller en donde hay herramientas, utensilios y productos peligrosos), menos profesores con horas de guardias en patios, recreos, aulas y bibliotecas. Pero bueno, la biblioteca se cierra y ya está; el que no tenga dinero para comprarse un libro que se aguante.
YO NO ESTOY EN HUELGA POR DOS HORAS MÁS DE TRABAJO porque ya trabajo las 37'5 semanales y más en mi casa, como todo el mundo sabe que hace un profesor. A mí y a mis compañeros no nos importa eso sino LA DIGNIDAD DE LA ENSEÑANZA PÚBLICA, QUE ES DE TODOS Y EN BENEFICIO DE TODOS.
Aquí dejo el testimonio de una alumna de 1º de Bachillerato de Getafe.
http://esodelaeso.blogspot.com/2011/09/cronica-de-una-alumna.html

jueves, 3 de marzo de 2011

Felicidades.

A todos aquellos padres que llevan a sus hijos al teatro infantil porque no se les ocurre otro sitio mejor donde pasar la tarde teniendo en cuenta que hace mucho frío en la calle, a todos aquellos padres que delegan la educación de sus hijos en los tíos o en los abuelos para que los lleven al cine a ver la película de turno, a esos padres, que llevan a sus hijos a merendar sobre las butacas de los cines y los teatros, a ellos que, en general, no educan a sus hijos para disfrutar del arte, sino que utilizan el arte como pasatiempo para despreocuparse un rato de sus inaguantables gritos, a ellos, que no advierten a sus hijos que existen las papeleras y dejan los cines y teatros hechos un asco, a aquellos padres que no hablan con sus hijos habitualmente y mucho menos para explicarles que ver la tele en casa no es lo mismo que disfrutar de una película o del trabajo de unos actores, a esos padres para quienes todo vale con tal de que el niño no se la monte, a todos ellos: FELICIDADES.

lunes, 3 de enero de 2011

Contenedores de papel.

Últimamente, en el Barrio de Lacoma, se prodiga la quema de contenedores de papel. Creo que de los que están cerca de mi casa no queda ninguno de los originales porque alguien se dedica a quemarlos arrojando en su interior algún líquido inflamable o una cerilla, vaya usted a saber.
El pasado día 30 de diciembre presenciamos la última hoguera de San Juan por Navidad. Mi hijo pequeño se lo pasó muy bien porque allí acudieron policía municipal, nacional y un camión de bomberos azul, pintado de tal guisa con el objeto de protestar ante la falta de medios que padece el noble cuerpo.
Un derroche de medios para cubrir una urgencia que en algunos casos se salda con daños a los coches que aparcan junto a estos contenedores. Allí estaban dos muchachitos exhibiendo mecheros y sonrisas. El policía nos pide que nos apartemos por seguridad, pero a uno de los niñatos no se le ocurre otra cosa que ponerse cerca del contenedor arrimando las manos para calentarse un poco. El policía le llama la atención y no pasa nada, claro, es una chiquillada, pero podía haberle sancionado de alguna forma por desacato a la autoridad y por su actitud temeraria, por no hablar de la chulería y falta de educación.
El tío de la vara le hubiera venido mejor para templar al joven adolescente más que el calor que salía del contenedor, pero no vino ni siquiera para castigar al vándalo causante del suceso.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Halloween

Que se metan Halloween donde les quepa, sería emplear una expresión un tanto agresiva que no sé si merece el costumbrismo celta y anglosajón.
Supongo que el cine norteamericano ha tenido mucho que ver en que ahora nuestros jóvenes adolescentes piensen en el 31 de octubre como la fiesta de Halloween y no en el 1 de noviembre como la festividad de los Difuntos. Que mis alumnos no sepan qué es comulgar o santiguarse, pero estén preparados para saltar esa noche la tapia del instituto, soltar petardos y tirar huevos en la fachada, o romper lo que se les antoje, entra dentro del nuevo costumbrismo, de la cultura de consumo y del todo vale con tal de divertirse y no me toques los cojones con tus moralinas. "Es que es Halloween y ya está".
Comprendo que para estas nuevas generaciones de maleducados, hijos de padres desentendidos, lo de honrar a los familiares muertos, tíos, abuelos, padres, etc, no es divertido porque no incluye bailar sobre la tumba o pisotear las flores.
Y es que hoy en día no hay que tomarse nada en serio, ni siquiera a la muerte, de modo que este Halloween importado, con su márketing y su impronta televisiva es el sustituo del día de Todos los Santos y podría convertirse en uno de los mandamientos de la sociedad futura. Trick or treat? ¿A que mola?